¿Por qué las personas cazan gorilas?

Una de las principales amenazas de los gorilas, y de muchas especies animales más, es la caza ilegal. Las 2 especies se encuentran en peligro de desaparecer, y del gorila de montaña quedan alrededor de 680 individuos. Lo que no parece mermar es la práctica de la caza.

La situación actual de los gorilas ha llevado a los gobiernos y a organizaciones no gubernamentales a considerarlos especies en peligro que necesitan máxima protección para que sus poblaciones aumenten. Pero a pesar de los esfuerzos de conservación, algunas personas se las arreglan para continuar cazando y de esta forma incurren en una actividad ilegal.

Del gorila de montaña quedan alrededor de 680 individuos.

Existen varias razones por las cuales las personas cazan gorilas, pero la mayoría sigue fines comerciales. Aquí están algunas:

-Para vender la carne. En África Central y Occidental se consume ampliamente la carne de muchos animales salvajes, de la cual una gran parte es extraña para el mundo occidental, como la carne de lémur o de murciélago. En las áreas boscosas de la misma zona, los gorilas son ultimados para vender su carne como alimento, mediante lo cual se obtienen ingresos familiares ligeramente más altos que el promedio.

La carne llega mayormente a pobladores africanos, pero no es extraño que sea enviada hacia otros países como Estados Unidos. Por supuesto, esto también es ilegal. En algunas zonas urbanas, el consumo de carne de grandes simios otorga prestigio entre las clases altas.

-Para colecciones privadas o como “trofeos”. Los cuerpos o las partes de los cuerpos de gorilas pueden ser usados como objetos de “orgullo” de personas lo suficientemente acaudaladas para permitírselo. La conservación de estas partes no tiene ningún uso científico ni educativo, simplemente son usadas como una especie de trofeo.

Por otra parte, algunos capturan a los gorilas pero los mantienen con vida para venderlos y que estos formen parte de colecciones privadas, por ejemplo, de zoológicos particulares. También pueden destinarse para fungir como mascotas exóticas, si bien esto es poco común debido al tamaño que muestran en cuanto alcanzan la adultez.

-Para vender partes de sus cuerpos. No solo la carne y el animal pueden ser vendidos. Ciertas partes del cuerpo son requeridas para efectuar tradicionales remedios medicinales y hasta “mágicos”. Hay que aclarar que la efectividad de estos remedios tradicionales no está científicamente comprobada.

El impacto que tiene la caza sobre las especies o subespecies es altísimo debido a las condiciones de vida en su hábitat. Por ejemplo, la caza del gorila de montaña y el del río Cross constituye una afrenta peligrosísima, puesto que su población es baja, la tasa de reproducción de los individuos también y la zona donde se distribuyen es muy limitada. Pero no es un problema exclusivo de las subespecies menos numerosas, por lo contrario, todas son vulnerables.

Si la caza sigue produciéndose podría llegar a niveles insostenibles.

Si bien no es un problema moderno, parece que se ha intensificado en algunos casos, como en el del gorila occidental de llanura (Gorilla gorilla gorilla). La zona donde esta subespecie vive estaba originalmente casi inaccesible, pero con los avances de infraestructura desarrollados a partir de la década de 1980, el ser humano pudo introducirse en su hábitat y tener la vía libre para talar los árboles de la zona. Una de las consecuencias para los gorilas, además de la pérdida de hábitat, ha sido el aumento del consumo de su carne (y la de otros animales salvajes) gracias a que los cazadores ya pueden introducirse en las zonas anteriormente inaccesibles.

El cumplimiento de las leyes de conservación no es completo, y si la caza sigue produciéndose podría llegar a niveles peor que insostenibles. No hace falta esperar a que queden los últimos individuos sobre la tierra, hace falta que las leyes se hagan cumplir y se evite el consumo de cualquier producto proveniente de gorilas que apoya la práctica ilegal de la caza.