Se incluyen entre los parientes más cercanos del Homo sapiens, algo que salta a la vista con mirarlos en imágenes o en vídeos. Pero hace falta más que un parecido físico para considerar a dos especies como criaturas estrechamente relacionadas; por eso, se han realizados estudios de genética, anatomía, morfología y demás campos científicos para comprobar que, en efecto, los gorilas y humanos comparten 95-99 por ciento del ADN.

Hace varios millones de años, los gorilas, los chimpancés y los humanos compartieron un ancestro en común, pero se separaron en diversos puntos del tiempo y evolucionaron como especies diferentes. Por ello es comprensible que tengan parecidos, y que cuando los exploradores europeos los descubrieron en África, los hayan descrito como criaturas parecidas a hombres, pero cubiertas de pelo.

Los gorilas y humanos comparten 95-99% del ADN.

Semejanzas entre gorilas y humanos

-El material genético de ambos es similar.

-Cada individuo posee huellas dactilares únicas y pulgares oponibles.

-El período de gestación es largo (8.5 meses en el gorila, 9 meses en el humano).

-Los gorilas tienen un crecimiento relativamente lento y su madurez sexual suele ocurrir después de su primera década. Los hombres y las mujeres también se desarrollan lentamente.

-Las madres y las crías entablan una relación estrecha.

Relación humanos-gorilas

Algunas personas pueden creer que son animales feroces y agresivos. Así han sido retratados en varias películas, series y videojuegos: criaturas grandes que se paran sobre dos patas y rugen enfurecidas mientras se golpean el pecho. Pero no hay nada de qué temer.

A diferencia de la forma en que son imaginados, los gorilas se caracterizan por ser tranquilos y tener una convivencia social pacífica. Pocas veces muestran un comportamiento agresivo; únicamente ocurre cuando se sienten amenazados. Esto no quiere decir que cualquier persona puede acercárseles con confianza, puesto que en su hábitat natural no están habituados a convivir de forma cercana con las personas.

La interacción de los gorilas con los humanos ha sido gradual. De ser poco conocidos o entendidos, a mediados del siglo XX pasaron a ser objeto de estudio de forma más comprometida. Dian Fossey es una de las primatólogas más importantes de la historia, y aportó al mundo datos verídicos acerca de la naturaleza real de los miembros del género Gorilla. Tras un proceso de investigación en África sobre gorilas de montaña (Gorilla beringei beringei), cambió la concepción de que son animales agresivos, e hizo importantes esfuerzos para conservar a la subespecie, atacada en grado sumo por los cazadores furtivos.

Conflictos humanos-gorilas

La cacería furtiva y la destrucción/reducción de hábitat son dos de las amenazas actuales más graves para ambas especies, y mellan su bienestar mucho más que sus depredadores naturales. No es extraño que dichas amenazas estén relacionadas con las actividades humanas.

La cacería furtiva y la reducción de hábitat son graves amenazas para ambas especies.

Se dice que no hay depredador más peligroso para las especies que las propias personas, que han dominado casi todos los hábitats del mundo y han aprovechado los recursos para satisfacer sus demandas cada vez mayores y más diferentes. En consecuencia, talan hectáreas de bosques para construir edificios u obras de ingeniería y capturan o matan gorilas para vender su carne o partes del cuerpo, o para ofrecerlos como mascotas. Incluso el cambio climático y los conflictos armados en los países africanos, asuntos aparentemente ajenos a ellos, les afectan.

Los gorilas de montaña y los gorilas del río Cross (Gorilla gorilla diehli) tienen poblaciones reducidas, y en el caso de los primeros, su área de distribución está casi rodeada por poblaciones humanas, por lo que la posibilidad de que se muevan hacia otras zonas no es muy probable, al menos durante un tiempo.

¿Qué puede rescatarse de esta relación entre los del género Homo y Gorilla? Los intentos por mejorar la situación. Los humanos han afectado la vida de estos primates, pero muchas personas están conscientes de ello y de la importancia de su permanencia en el mundo, así que han puesto de su parte para conservarlos.